Equilibrio Estratégico: un sentido fundamental para enfrentar al cambio

Richard Poore - Analista de Negocios y Tecnología

Richard Poore – Analista de Negocios y Tecnología

Una de las características más marcadas de la Economía del Conocimiento es sin dudas, la aceleración del cambio y de la complejidad, las compañías necesitan ser dirigidas en sintonía con un entorno que avanza tan rápido como nosotros y bajo un escenario global que multiplica de igual forma las oportunidades como las amenazas. 

El ecosistema en el que estamos sumergidos, nos indica que el management de una empresa del siglo XXI requiere atender en forma simultanea tres pilares básicos del negocio: el sentido del equilibrio, el pensamiento estratégico y sistémico y la competencia para nivelar y negociar los recursos en base a las capacidades estratégicas, para generar resultados positivos en un ambiente cada vez más hostil y caótico.

Algunos pensadores consideran que el management contemporáneo puede ser metabolizado como la capacidad de administrar la paradoja y la diversidad hasta alcanzar una situación de equilibrio cómoda.

El control de lo paradójico hasta encontrar la integración de las fuerzas aparentemente en conflicto nos obliga a crean una nueva cultura comercial que se sustenta en la capacidad de reaccionar en tiempo real al cambio, adaptándose al entorno en forma persistente.

El sistema de negocio actual, sin importar la vertical a la cual nos referimos, actúa y evoluciona con las mismas normas naturales que los seres vivos, la economía puede ser considerada como un sistema vivo en constante evolución.

Hegel tiene una mirada clara al respecto: en ella se enfrentan violentamente dos posiciones, la tesis y la antítesis, para desarrollar una síntesis, que se transforma en una solución nueva.

Pero la luz en el túnel, cuando logramos administrar lo contradictorio, este nuevo modelo de negocios que surge de la globalidad no indica que debemos desarrollar nuevas capacidades para gestionar lo diverso.

Por la naturaleza de los trabajos que he realizado en el pasado, tuve la oportunidad de integrar culturas diferentes, tecnologías diferentes, y tal como lo indican todas las leyes que referencian al caos, en medio de dicho desconcierto encontré el orden en las sinergias que obtuve de la búsqueda de las complementariedades, construyendo fuentes de ventajas competitivas y de oportunidades de negocio muy ventajosas para mi compañía.

En resumen, el manager del siglo XXI debe ser capaz de manejar tanto lo contradictorio y lo diverso, como también buscar en paralelo las complementariedades y sinergias; más que tomar decisiones sobre dilemas, debe fomentar el equilibrio entre fuerzas que podrían generar un conflicto.

Es necesario cultivar el dominio del pensamiento estratégico y sistémico: el primero resulta esencial para ubicar los problemas en la dimensión temporal adecuada, con una visión de largo alcance; y el segundo también es esencial para brindar esa perspectiva holística, integradora, global para enfrentar los problemas de la forma correcta.

A lo largo de mi carrera profesional pude comprobar que pensamiento estratégico y sistémico es un instrumento fundamental para sintetizar ideas opuestas y es precisamente eso lo que nos convierte en estrategas de la industria.

 

 

Por Richard Poore Analista de Negocios y Tecnología